¿Cuánto tiene que invertir?

Invertir bien es esencial para una vejez tranquila… Hoy en día hay, a menudo con razón, mucha preocupación por la vejez de uno. Con pensiones salariales que, con el tiempo, se retirarán ellas mismas, dejando espacio para las pensiones contributivas, para muchos esto resultará un cheque bastante ligero comparado con nuestros padres o abuelos. Obviamente, esto es motivo de preocupación.

Sin embargo, la preocupación sólo se justifica en parte. De hecho, con una buena estrategia puedes superar estos problemas y disfrutar de una vejez tranquila donde puedes dedicarte a tus hobbies, a los viajes, a tu familia, sin demasiadas preocupaciones.

Para lograr todo esto, sin embargo, es muy importante invertir bien. Invertir es fundamental. De hecho, la receta para una vejez tranquila es:

1 – Gana bien hoy y aumenta tus ganancias…
2 – Ahorra una buena parte de tus ingresos
3 – Invierte bien tus ahorros

Lo que quiero mostrar, sin embargo, es que aunque te falte el primer punto, con una buena estrategia de ahorro e inversión puedes lograr tus objetivos financieros.

¿Cuánto necesitas para vivir bien?

El primer punto a determinar, por supuesto, es cuánto necesitas para vivir una vejez tranquila. Cada uno tiene sus propias metas, su propio estilo de vida, etc. Lo que puede ser mucho para una persona, puede ser poco para otra.

Sin embargo, creo que una cifra de 2.500 euros al mes es suficiente para dar a todos libertad financiera. Le recuerdo que estos 2.500 euros son un plus en comparación con la pensión estatal que ya tiene. Esto, para la mayoría de la gente, debería estar entre 500 y 1.000 euros al mes.

Así, tener un superávit de 2.500 euros significa que sus activos totales pueden fluctuar entre 3.000 y 3.500 euros (o más).

¿Cómo se obtiene este ingreso?

«Invierte en tu mejor momento: acumula constantemente una pequeña cantidad de capital.» La mejor manera de acumular los ingresos necesarios es acumular mensualmente (o incluso trimestralmente) una pequeña cantidad de capital. Pero, ¿cuánto?

Bueno, hagamos las cuentas. Algunas teorías bastante sólidas y consolidadas nos dicen que un jubilado que pone su capital en bonos puede retirar el 4% de su cartera cada año. Con esta cantidad, no corres el riesgo de quedarte sin capital.

Personalmente, añadiría que si el capital final todavía se mantiene en parte en acciones (pero no más del 30%), se puede retirar hasta un 5% cada año. Por lo tanto, para tener 2.500 euros al mes, o 30.000 euros al año, teniendo en cuenta la fiscalidad del 26%, es necesario tener un capital de 811.000 euros.

De hecho, retirando cada año el 5% de estos 811.000 euros tenemos un ingreso de 40.500 euros, que al eliminar los impuestos (26%) nos da 30.000 netos por año. Ahora veamos cómo acumular los 811.000 euros.

Históricamente, el mercado de valores ha dado un rendimiento real a largo plazo de alrededor del 7%. Dado que nadie tiene una cartera de acciones totalmente rentables (también para amortiguar la volatilidad que puede llegar a ser excesiva en ciertos momentos) suponemos que el rendimiento real puede ser del 6%.

En este punto tenemos el resultado: si suponemos que una persona entra más o menos en el mercado laboral a los 25 años y sale a los 65, bastará con invertir 5.250 euros al año. En otras palabras, invirtiendo 5.250 euros al año durante 40 años al precio del mercado, puedes conseguir libertad financiera en tu vejez.

Invertir 5.250 euros al año significa en la práctica reservar 437 euros al mes. En una familia con dos salarios, este ahorro no es particularmente alto y puede ser logrado por la mayoría de nosotros.

Además, si, como suele ocurrir, muchas personas también reciben ayuda de sus padres antes de los 25 años de edad o una herencia después, esta cantidad también puede reducirse considerablemente.

Una vez más, al utilizar fondos de pensiones competitivos, también se obtiene una buena bonificación fiscal sobre la porción ahorrada, que a su vez puede ser reinvertida, aumentando sus ahorros actuales.

Conclusiones

En última instancia, más allá de los números, el mensaje es que al iniciar su programa de inversiones con anticipación, aguantando incluso en los momentos difíciles y perseverando hasta la jubilación, puede reservar una reserva que puede complementar bastante su pensión, aumentando enormemente su serenidad y capacidad financiera.

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